Blog volver

| Conjuntivitis estacional



La conjuntiva es la membrana transparente y fina que cubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y el interior de los párpados. Ejerce una importante labor de obstáculo contra todo tipo de agentes ya sean ambientales, químicos o infecciosos.

Cuando esta capa se inflama, conjuntivitis, se dilatan los vasos sanguíneos, provocando que el ojo se vea irritado y de un rojo intenso, además, produce picor en los ojos, sensibilidad a la luz, lagrimeo e incluso visión borrosa.

Es una afección habitual y contagiosa que en verano suele aumentar hasta un 30%, debido a que pasamos más tiempo al aire libre, en el mar y en la piscina. Precisamente, la irritación producida por el cloro ocasiona el 10% de las consultas.

Los microorganismos que pueden provocarnos esta infección también se encuentran en el agua del mar, en el aire o en las pequeñas partículas como la arena de la playa.

Para evitarlo, debemos tomar algunas precauciones:

> No frotarnos nunca los ojos, y menos sin lavarnos las manos.

> Usar gafas en el agua, tanto en el mar como en la piscina, para evitar el contacto con los ojos.

> Ducharnos al salir del agua para quitarnos los restos de salitre y el cloro, sobre todo de la zona de la cara.

> No compartir toallas, ni productos de cosmética, como el protector solar facial.

> Las gafas de sol deben ser un complemento indispensable, no solo nos protegerán del sol, sino de la entrada de polvo y arena.

> Si usáis lentillas debéis extremar las precauciones, ya que la posibilidad de padecer conjuntivitis es mayor, lo mejor es prescindir de ellas en el mar o la piscina.

Si a pesar de todos estos cuidados, observas algún tipo de malestar, lo mejor es acudir al oftalmólogo para que determine si es conjuntivitis, así como el tipo y el tratamiento.

Desde Todo Óptica te animamos a disfrutar del verano, pero sin descuidar tu salud visual.

Volver