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| Estrabismo


Los músculos del ojo deben estar equilibrados y trabajando juntos, deben estar coordinados. La falta de coordinación entre estos músculos es la causa del estrabismo.

Hablamos de estrabismo cuando no se produce un paralelismo entre ambos ojos, es decir, que los ojos no enfocan en la misma dirección. Esta alteración en la vista puede producir la pérdida de la percepción de la profundidad, así como la de percibir en tres dimensiones o la incapacidad para coordinar movimientos correctamente.

En la visión normal, los dos ojos se dirigen hacia el mismo punto, el cerebro transforma las dos imágenes en una tridimensional y esta imagen en tres dimensiones nos proporciona la percepción de la profundidad.

El estrabismo puede ser de distintos tipos:

> Exotropía, el ojo se desvía hacia el exterior.

> Hipertropía, la desviación se produce hacia la parte superior.

> Síndrome de Duane, cuando el ojo no puede rotar lo suficiente en los movimientos laterales.

El estrabismo hace que el cerebro reciba distintas imágenes visuales, lo que puede causar una doble visión o visión borrosa. Este problema puede darse de manera intermitente o constante. Su diagnóstico debe desarrollarse lo antes posible, por lo que todos los niños deben someterse a un control entre los seis y los nueve meses de vida. También es importante acudir a las revisiones periódicas con tu oftalmólogo.

La consecuencia más habitual es el ojo vago, ambliopía estrábica. Se trata de una anomalía en la que, al no fijar un punto sobre los objetos con la parte central de la retina, la potencia visual del ojo desviado queda limitada. Es un defecto grave, que se debe tratar antes de los 8 años, ya que una pérdida de visión será irreversible. Es recomendable acudir a un profesional en el momento que se perciba algún signo, para tratarlo tan pronto como sea posible.

Dependiendo del grado o la edad, existen distintos métodos eficaces como gafas, ejercicios oculares, parches o cirugía.
Como dato curioso, en la cultura maya, el estrabismo era un atributo considerado de una gran belleza. Las madres colgaban del pelo de los niños pequeñas bolas de resina, obligándoles a torcer los ojos y ser bizcos.

Desde Todo Óptica te recomendamos que te hagas revisiones periódicas o acudas ante cualquier tipo de alteración en tu visión. Tus ojos no tienen recambio.

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