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| Gafas para la nieve, no todas sirven





Muchos de nosotros vamos a pasar un día en la nieve con las mismas gafas de sol que utilizamos a diario, lo que es un gran error.

En la nieve la protección debe ser mayor debido a la exposición directa a los rayos UV y al reflejo que se produce en la nieve. Debemos tener en cuenta que la nieve refleja más del 80% de la luz del sol y esta radiación aumenta un 10% cada 1.000 m que ascendamos.

Aunque nos parezca mentira, algunas de las lesiones más habituales a la hora de practicar deportes de invierno son las relacionadas con la exposición a las radiaciones solares. El 50% de las radiaciones UV que recibimos no provienen directamente del sol, sino del reflejo del sol en las nubes y otros elementos como la nieve.

La altitud y el frío, sumado a un exceso de radiación ultravioleta, eleva el riesgo de sufrir una fotoqueratitis, una sola hora de exposición basta para que se produzca alguna quemadura ocular. Los síntomas pueden aparecer horas después, enrojecimiento de los ojos, sensación de tener un cuerpo extraño, inflamación de los párpados, dolor de cabeza, visión borrosa y sensibilidad a la luz.

La mejor manera de proteger nuestra salud ocular es utilizar unas gafas homologadas y con los filtros adecuados, para realizar cualquier tipo de actividad en la nieve.

Las gafas para la nieve deben de cumplir los siguientes requisitos:

> Deben de ser lentes polarizadas y espejadas.

> Las lentes deben ser de categoría 3. Las lentes fotocromáticas que pueden pasar de una categoría 3 a una 4, son una solución perfecta.

> El mejor material es el policarbonato, ya que es resistente a los impactos y al rayado.

> Es aconsejable que las monturas cuenten con sistema de ventilación y antivaho.

> Las monturas envolventes son la mejor opción para practicar esquí, ya que cubren los ojos y la piel de alrededor y evitan que la nieve pueda entrar en los ojos.

Desde Todo Óptica os recomendamos que, para evitar problemas, consultéis a vuestro óptico, os ayudará a elegir unas gafas de sol que os protejan específicamente para practicar deportes de invierno.

Hay que tener un cuidado especial con los más pequeños, ya que son más vulnerables a los rayos UV. Recordad que la exposición es acumulativa y puede mostrar sus efectos años después.

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