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| ¿Sabías que cotillear agudiza nuestra vista?

Este estudio de la Universidad del Noroeste de Boston, publicado en la revista Science Express, muestra cómo nuestro cerebro hace uso del cotilleo. Descubriendo que, cuando recibimos información negativa de alguien, nos fijamos más en su cara y expresiones que cuando la información es positiva.

Para la realización de este estudio tuvieron en cuenta la rivalidad binocular, que se basa en que miramos el mundo desde dos puntos diferentes debido a la posición de nuestros ojos. Esta duplicidad es responsable de sutiles diferencias entre las imágenes de cada uno de los dos ojos. El cerebro está facultado para medir esas diferencias; al realizarlo, el resultado es la visión estereoscópica, o estereopsis. Vemos espacialmente gracias a que los ojos envían al cerebro informaciones distintas.

                             
















Los investigadores diseñaron los experimentos alrededor de este fenómeno, por el que alternamos entre diferentes imágenes presentadas a cada ojo. "Cuando nos muestran dos cuadros, por ejemplo, uno para cada ojo, sólo somos capaces de ver uno de ellos", explica Erika Siegel, coautora del trabajo.

Para el experimento contaron con 117 personas divididas en dos grupos. En el primer estudio participaron 66, a este primer grupo les expusieron caras neutras (sin expresión) emparejadas a la descripción de un comportamiento negativo (por ejemplo, una patada a un perro), un comportamiento positivo ("ayudar a una mujer mayor con sus compras"), o un comportamiento neutral ("ayudar a cruzar la calle a un hombre"). Cada cara se presentó cuatro veces. En total, 20 caras para cada categoría.

Posteriormente mostraron estas caras solas, agregaron 20 caras nuevas y las utilizaron en un experimento de “rivalidad binocular”. Es decir, en cada ensayo se le enseñó al participante una cara para un ojo y una casa para el otro.

"En estos casos, donde se muestran imágenes diferentes para cada ojo, nuestro sistema visual sólo nos permite ver uno de ellos a la vez (la cara, luego la casa y después la cara otra vez, por ejemplo). Medir el tiempo en el que vemos el rostro en cada ensayo nos permite evaluar si el cerebro prefiere la cara y la selecciona para la conciencia visual", apunta Barrett.

Los investigadores descubrieron que, si mostraban una cara neutra en un ojo y una casa en la otra, al comunicarles chismes negativos sobre la cara, lo más probable es que vieran más la cara. Si les decían algo positivo, o neutral, no existía diferencia para ver la casa o la cara.

La hipótesis que barajan los investigadores es que las regiones del cerebro que están implicadas en los sentimientos y el aprendizaje emocional están conectadas con el sistema visual, y también a las regiones subcorticales del cerebro que forman parte de la percepción.

"Es decir, estas regiones que se proyectan a regiones del cerebro implicadas en la regulación de la atención, a su vez podrían influir en la facilidad con la que se ve una cara", expone Barrett.

"Este hecho puede formar parte de nuestra evolución, esto es, que ayuda a protegernos de los mentirosos y los tramposos. Si los vemos durante más tiempo, tal vez podamos obtener información más precisa sobre su comportamiento", concluye Siegel.

Desde Todo Óptica esperamos que os haya gustado este artículo, en el que una vez más se demuestra la importancia de nuestra visión y cómo nos sirve para nuestro aprendizaje.


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